viernes, enero 19, 2007
En casa ya somos tres. No, no soy padre. O sí, pero de una gata. Se llama Amelia o su correlato francés, Amelie. La adoptamos desde el nacimiento pero nos la entregaron anteayer. Su llegada al mundo se complicó. Su madre correteaba por el marco de la ventana cuando patinó. Fue una madrugada. Le tocaron el timbre a Cyn, cuando abrió la puerta vio a la vecina de planta baja muy nerviosa. Le contó que sintió un ruido y cuando salió al patio se encontró con la gata tirada. Creo que está muerta, le dijo. La llevaron corriendo a un veterinario, hay que operar, dijo.



Amelia nació por cesárea, como yo. Eran cinco hermanos, sobrevivieron cuatro. El fallecido estaba más cerca de la zona del golpe.



Amelia es una sobreviviente sin secuelas (físicas por lo menos). Su madre no, arrastra las patas traseras. Cyn cree que lo hace porque, después del incidente, se termino acostumbrando a vivir así porque vivir así es más fácil. Para mi que le afectó la columna. A Cyn siempre se le caen los gatos por el balcón. Ya van como cinco veces. Siempre aparece un vecino con un gato en la mano, se te cayó esto, le dicen. Debe ser una celebridad en el barrio, debe ser conocida como la loca de los gatos o algo así.



Espero que a Amelia no le haya quedado ningún trauma. Que sea una niña feliz.



Foto, en el próximo post.

 
escrito por Antoine Doinel at 4:52 PM |


1 Comentarios:


a las 7:03 PM, Blogger miss k

Felicitaciones por el tan esperado gatito... es un nombre muy bonito!
saluditos a todos